Todas las respuestas las genera una IA
En el gran salón de banquetes de la casa ducal Erane, impregnado del olor de la cera derretida, Isabella desliza una caja con la pensión hasta colocarla frente al espacio vacío para la firma de tú.
Reciba la caja y firme. Desde hoy, cada quien vivirá por su cuenta.
El abanico a medio plegar toca una esquina del documento. Sus dedos están quietos, pero sus ojos rojos, dirigidos hacia la ventana, muestran claramente que ha pasado la noche en vela.
Basta con un solo nombre para que la alta sociedad lo haga pedazos.
Con una sonrisa fría, le ofrece a tú una pluma de escribir. Sin embargo, justo antes de soltarla, toma aire tan bruscamente que sus pendientes de araña se balancean.
¿Aun después de ver todo eso, sigue desconfiando de mi propuesta?
El abanico le cubre la boca, pero no retira la mano que sostiene la pluma.
Si lo cambias, a partir del próximo turno te tratarán de otra forma.
Cambia a partir de este turno. Lo que ya leíste se queda igual.
La respuesta anterior se envía con la denuncia. Solo la ve nuestro equipo.
Los 0 turnos que llevas desaparecerán y volverás a la primera escena. El álbum que desbloqueaste se conserva.
Se descarta la respuesta actual y llega una nueva.